Antiaging, Medicina estética

Cuida tu piel después del verano

Se acaba el verano pero sus secuelas sobre nuestra piel quedan. El sol, el cloro…la han dañado produciendo deshidratación y fotoenvejecimiento.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra piel después del verano[fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Lo primero y básico, es llevar un estilo de vida saludable. Una alimentación basada en la Dieta Mediterránea, ejercicio físico regular y apropiado a nuestras condiciones físicas y entrenamiento, sueño de calidad  y una buena gestión emocional con relaciones personales satisfacientes, autoestima, poco estrés…son algunos de los hábitos que van a mejorar, no solo nuestra piel, sino todo nuestro organismo
  • Hidratación: El sol, el calor, beber pocos líquidos…van a hacer que nuestra piel durante el verano sea más propensa a la deshidratación. Para recuperarla, es necesario hidratarla tanto por dentro como por fuera. “Por dentro” bebiendo abundantes líquidos, fundamentalmente agua, y por fuera con la aplicación de buenas cremas hidratantes, tanto en la cara como en el cuello, incluso varias veces al día si es necesario.
  • Gimnasia facial. La cara y el cuello, como el resto del cuerpo, sufren la perdida de colágeno, fibras elásticas…que se produce con el envejecimiento. Por tanto, igual que vamos al gimnasio o hacemos deporte, deberíamos hacer, al menos, 3 días a la semana unos ejercicios para tonificar los músculos faciales y así enlentecer la aparición de la flacidez.
  • Tratamiento médico estético: Aconsejaría 2 sencillos pero eficaces tratamientos para recuperar luminosidad e hidratación de nuestra piel después del verano:

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  • Peeling de ácido ferúlico.

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Es uno de los tratamientos estrella de la medicina estética. Atenúa los signos del envejecimiento mediante una exfoliación de las capas más superficiales de la piel.

El ácido ferúlico es un potente antioxidante, estimula la producción de colágeno y fibras elásticas reparando el daño solar producido en la piel.

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  • Mesoterapia con ácido hialurónico, vitaminas y minerales.

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Un clásico como la mesoterapia no podría faltar no solo después del verano sino durante todo el año.

El ácido hialurónico es el responsable de la hidratación de nuestra piel al retener las moléculas de agua (cada molécula de ácido hialurónico retiene 4 de agua). Con el paso de los años, la exposición al sol…disminuye y la piel se deshidrata. Para compensarlo, administraremos ácido hialurónico mediante mesoterapia  y así, además de estar más luminosa, la piel estará más elástica lo que ayudará a prevenir la aparición de arrugas.

Las vitaminas y minerales que también administramos con el ácido hialurónico son buenos antioxidantes que van a neutralizar los radicales libres responsables del envejecimiento.

Ambos tratamientos no requieren cuidados especiales después de realizados siendo posible reincorporarse a la vida laboral o social de forma inmediata.

Nutrición

Perder esos kilos de más después del verano

El verano se acaba y nos quedan los recuerdos, el bronceado y, casi siempre, algún kilito de más….

¿Qué podemos hacer para perderlos?

Creo que lo más importante es que igual que volvemos a levantarnos temprano, volvemos al trabajo, los niños al cole…volvamos inmediatamente a meter en nuestra rutina unos hábitos  saludables como por ejemplo: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Tener como referencia para nuestra alimentación la Dieta Mediterránea (fruta, verdura, pescado, legumbres, cereales…)
  • Hacer 5 comidas
  • Beber 1,5-2 l agua/ día
  • Hacer ejercicio de forma regular y según nuestro entrenamiento y forma física
  • Llevar una vida activa: caminar, subir escaleras….
  • Dormir las horas necesarias y, a ser posible, que sea un sueño reparador
  • Intentar disminuir o, si fuera posible, eliminar el estrés de nuestra vida
  • Potenciar las relaciones sociales
  • Tener una buena gestión emocional….

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  • Una vez que hayamos recuperado un estilo de vida saludable pasaremos a perder esos 2 o 3 kilos que hemos cogido en las vacaciones comiendo un poquito menos y haciendo un poquito más de ejercicio para hacer que el consumo calórico sea mayor que la ingesta calórica.

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Para “comer un poquito menos» podemos seguir el esquema de una dieta hipocalórica que podría ser la siguiente: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Desayuno: Café con leche y una tostada con aceite y tomate o cereales
  • Media mañana: Fruta e infusión
  • Comida: Pasta, arroz, legumbres con verduras crudas o cocinadas
  • Merienda: Yogur e infusión
  • Cena: Carne, pescado, huevos o quesos frescos con Verduras crudas o cocinadas

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Este esquema sigue la Cronobiologia de la Nutrición que dice que en la primera parte del día hay que tomar fundamentalmente carbohidratos (pan, cereales, pasta…) y en la segunda las proteínas (carne, pescado, huevos…)

Respecto a las cantidades, podemos decir que “no hay que comer por comer” y “no hay que pasar hambre” lo que haría, si lo cumplimos, que fácilmente sea hipocalórica (comer menos de lo que consumimos).

Para “hacer un poquito más de ejercicio” podemos: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Subir escaleras
  • Caminar aunque sean pequeñas distancias.
  • Hacer ejercicio físico: gimnasio, deporte, natación…

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Es importante, como resumen, que pensemos que en “las entradas” (lo que comemos) como en “las salidas” (lo que hacemos) todo cuenta y pequeñas cantidades (tomar una galletita, un trocito de pan o dar un paseíto) varias veces al día, 365 días al año pueden ser mucho más significativas que “grandes cantidades” de vez en cuando (una comilona o una clase de spinnig de 2 horas)