Nutrición

La Grasa parda y la grasa beige, ¿nos ayudan a mantener el peso corporal?

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  • Hasta el año 2009, cuando hablamos de grasa corporal, nos referíamos a la grasa blanca, la que almacena las calorías que “no usamos” y que es la responsable del exceso de peso, pero desde entonces, se sabe que hay otras grasas, cómo la grasa parda, que se acumula en los primeros años de vida para ayudar a los niños a mantener la temperatura corporal constante cuando hace frio.

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Muchos estudios, trabajan en la hipótesis, cada vez más real, que de esta grasa, no desaparece en la edad adulta, se acumula en la zona intervertebral y clavicular y ayudan a usar esas calorías sobrantes, transformándolas en calor, lo que sería un buen aliado para prevenir la obesidad.

En los animales que hibernan, sobre todo los de pequeño tamaño, se ha visto que mantienen la grasa parda en la edad adulta y que es esta, la responsable de generar calor y mantener un mínimo metabolismo, durante los periodos de hibernación.

En los adultos humanos, sin embargo, cuando hace frío, se producen los tiritones, contracción muscular que genera calor y ayuda a mantener constante la temperatura del cuerpo.

En animales, una baja cantidad de grasa parda, es suficiente para provocar obesidad. Sin embargo en los humanos, su mecanismo no está tan claro.

Algunos  estudios publicados, demuestran que la grasa parda, puede “quemar” lo que comemos de más, así como captar y asimilar la glucosa circulante, lo que también serviría para prevenir la diabetes.

Otros estudios, sin embargo,  avalan la hipótesis de que la grasa parda del adulto, en realidad es grasa beige, formada por células de grasa blanca pero que se comportan como si fueran de grasa parda en presencia de una hormona, la irisina, y del frio.

Con estas premisas, se abre un maravilloso y estimulante futuro donde, si supiéramos como transformar la grasa blanca en parda y/o mediante fármacos, aumentar la formación de la grasa parda o beige, habríamos conseguido prevenir de forma muy importante tanto la obesidad como la diabetes.

Pero mientras que esto se hace realidad, lo único que existe es llevar una alimentación saludable y  hacer ejercicio de forma regular, para que las calorías que “entran” en nuestra “cuenta personal”,  con lo que comemos y las que “salen” de la misma con el ejercicio que hacemos, sean más o menos las mismas y “las cuentas nos cuadren”.