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La sacarina produce cáncer?

Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se celebró el pasado 4 de febrero, la Clínica MD Anderson de Madrid organizo unas Jornadas sobre “Leyendas Urbanas contra el cáncer” a las que tuve el placer de ser invitada para dar una charla sobre “Mitos relacionados con la Nutrición y el Cáncer”.

Entre estos está el tan popularizado “¿La sacarina produce cáncer? del que hablamos y debatimos en el día de ayer.

Pues bien, vamos a ver si así es y para ello vamos a definir antes algunos conceptos:

  • Los edulcorantes son aditivos usados para endulzar los alimentos.

Se pueden dividir en:

Naturales
-La sacarosa, fructosa, lactosa…4 kcal/gr.
-Los alcoholes del azúcar: sorbitol…2.4 Kcal/gr (se usan en chicles y caramelos por no provocar caries).
-Estevia… 0 Kcal.
Artificiales
Sacarina, Aspartamo…0 kcal/gr

  • Sacarina: Es uno de los edulcorantes artificiales más antiguos que existen.

Se obtiene por síntesis química y se utiliza para edulcorar yogures, bebidas ligts… así como en algunos alimentos para diabéticos.

Tiene un poder edulcorante entre 200 y 700 veces mayor que el azúcar por lo que se suele usar en dilución acuosa.

En la etiquetas de los alimentos la podemos encontrar como E954 ya que es así como la denomina la industria alimentaria.

  • Ingesta diaria admisible (IDA)

Según la OMS, es la cantidad de aditivo alimentario que puede ser consumido
diariamente por una persona, en base a su peso corporal, sin riesgos para su salud.

La IDA para la Sacarina es de 5 mgr/kg/día, lo que equivale a unas 10-15 pastillas y en el caso del Aspartamo de  40 mg/kg/día, equivalente a 120 pastillas o 5 litros de refrescos light.

  • Como podemos ver son  cantidades difícilmente consumidas, de forma razonable,  por una persona diariamente por lo que la OMS avala su consumo y lo aconseja en Diabetes, Sobrepeso y Obesidad, ya que su consumo ayuda en el tratamiento de estas enfermedades.
  • Además me gustaría recordar que “Prevenir la Obesidad, es prevenir el cáncer” Hay  muchos estudios que avalan que la incidencia de algunos tumores, como el de mama postmenopáusico, endometrio, colorectal, páncreas… aumenta de forma significativa en personas con sobrepeso u obesidad.
  • Por lo tanto podemos resumir diciendo que la Sacarina, u otros edulcorantes artificiales, no solo no provocan cáncer, cuando son consumidos de forma razonable, sino que su consumo es aconsejable como parte del tratamiento de la Diabetes, del Sobrepeso y de la Obesidad.
Nutrición

Apoyo psicológico en el tratamiento de la Obesidad

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  • La obesidad es un compleja enfermedad multifactorial, no solo la genética o el balance positivo entre lo que se come y lo que se consume predisponen a padecer sobrepeso u obesidad, también la “parte psicológica” es fundamental.

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Cómo suelo decir a mis pacientes: “el problema no son los kilos, el problema es la causa que los ha provocado y si no quitamos la causa, no hemos quitado el problema”, por eso el tratamiento debe tener dos objetivos, uno la pérdida de peso y otro, no menos importante, cambiar los comportamientos para que además la pérdida de peso se mantenga en el tiempo.

Para empezar hay que decir que es más probable que se mantenga el peso cuando: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Se ven los cambios en el estilo de vida como algo permanente y no como algo que terminara cuando se llegue a un peso saludable.
  • Se tiene un apoyo psicológico en el tiempo con la ayuda de las personas que nos rodean y del médico que nos ha seguido la dieta
  • Se hace ejercicio regularmente
  • Se interpretan las pequeñas “recaídas” que se puedan tener como algo positivo y fisiológico en el camino para conseguir mantener el peso.

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Algunos aspectos sobre los que debemos trabajar en el tratamiento del sobrepeso o la obesidad son: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Autocontrol: Es importantísimo que el paciente identifique sus comportamientos a la hora de alimentarse, hacer ejercicio…esto se trabaja con la terapia cognitivo conductual que en una primera fase nos va a ayudar a conocernos a nosotros mismos y las circunstancias que nos rodean (por qué quiero adelgazar, quienes son “mis socios” o mis “saboteadores”, cual son mis alimentos o mis momentos “potencialmente peligrosos”…) y en una segunda, a tener las herramientas necesarias para gestionar nuestra alimentación y llevar un estilo de vida saludable.
  • Fijación de objetivos reales  a corto o medio plazo, nunca a largo, ya que si las metas se ven muy lejanas se viven como algo inalcanzable. Una valoración periódica de “lo que he conseguido y de lo que me queda por conseguir” es fundamental para seguir adelante.
  • Comportamiento alimentario: centrarnos en el acto de comer evitando estímulos que nos distraigan, harán que se saciará  antes nuestra “hambre física y psicológica” y además con mucha menor cantidad de comida. Comer despacio, no ver la TV mientras comemos…son algunos de los hábitos que deberíamos tener.
  • Prevención y tratamiento de las recaídas: como ya hemos dicho, son una parte fisiológica del cambio. No se deben vivir como un fallo o un fracaso sino todo lo contrario, deben ser una parte del camino que nos enseña a hacer pequeñas correcciones para estabilizar y mantener la pérdida de peso en el tiempo.

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Nutrición

Coaching nutricional en la pérdida de peso

Podemos definir Coaching como el método para entrenar y acompañar a una persona para que alcance sus objetivos. En el caso de la nutrición, estos pueden ser: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Perder peso
  • Ganar peso
  • Realizar una alimentación saludable
  • Mejorar la relación con la comida

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  • Para cambiar hábitos e incorporarlos al comportamiento diario, no es suficiente que se sepa lo que hay que comer o el ejercicio que hay que hacer, es necesario que los pacientes se sientan acompañados, motivados y confiados en que pueden cumplir sus objetivos mediante la adhesión al tratamiento y la disminución del fracaso terapéutico.

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El sobrepeso o la obesidad es la enfermedad que más frecuentemente vemos en la consulta diaria y la que, según mi experiencia, más necesita de un apoyo psicológico además, obviamente, de un tratamiento dietético.

En la primera consulta, cuando conocemos al paciente, además de la historia clínica es fundamental realizar una buena “entrevista clínica” donde se puede detectar la motivación que tiene el paciente, su estado emocional, las características de su estilo de vida…así como el ambiente socio familiar en el que se mueve y que ayudará o dificultará el cambio de hábitos.

El control semanal es fundamental como apoyo psicológico. El que el paciente sepa que todas las semanas nos veremos, cambiaremos la dieta, charlaremos….hace que sea mucho más fácil hacer bien la dieta y si la dieta se hace bien, se adelgaza y se cambia.

Para este realizar este “cambio”, además de la dieta, los pacientes trabajan sobre un cuaderno estructurado en varios bloques donde vamos identificando: [fancy_list style=»arrow_list» variation=»teal»]

  • Porque quieren adelgazar o porque no querrían tener que adelgazar
  • Quienes son sus socios o saboteadores cuando de estilo de vida saludable hablamos (familiares, amigos, compañeros de trabajo…)
  • Cuáles son sus emociones básicas (rabia, tristeza, alegría…) y qué relación tienen con la comida
  • Cuáles son sus alimentos “potencialmente peligrosos”  (los que no controlan)
  • Que momentos del día son “potencialmente peligrosos” (en los que es más fácil descontrolar)
  • Cual son sus PIP (pensamientos inmediatos permisivos): “Total por un día….”. Y como transformarlos en POP (pensamientos orientados a mi proyecto) “si he decidido hacer una dieta, es mejor que tome X en vez de ….”
  • Qué ha conseguido y que le queda por conseguir.

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Y una vez que identificamos nuestras emociones, pensamientos, hábitos…aprendemos a  cambiarlos:

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  • Como “manejar” a nuestros saboteadores.
  • Como “gestionar” situaciones “potencialmente peligrosas” (un viaje, una comida de trabajo, un bufet …)
  • Como “no comer por comer” sin pasar hambre.
  • Como gratificarnos sin comer.
  • Como interpretar la evolución del peso.
  • Como “compensar” : “Si he comido más, ceno menos o me doy un paseíto”

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Y así de una forma fácil y sencilla pero “no milagrosa” podemos perder peso y mejorar nuestra salud y calidad de vida.