Antiaging

Andropausia y su relación con el envejecimiento

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  • La andropausia, se puede definir como el pérdida gradual de todas las funciones fisiológicas del  hombre, desde las cognitivas (memoria, concentración…) hasta las físicas (la masa ósea y muscular, fuerza, distribución característica de la grasa…) debido al proceso fisiológico de envejecimiento causado, fundamentalmente, por la disminución de los niveles de testosterona.

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La testosterona, es la principal hormona sexual masculina. Se produce en los testículos y es fundamentalmente anabolizante. Numerosos estudios confirman que disminuye entre un 10 y un 20% por década desde los 30 años aproximadamente, lo que supone que en un hombre de 55-60 años ha disminuido alrededor del  50%. Esta disminución se asocia, además de con disminución de la libido, bajo estado de ánimo, aumento de la grasa corporal, disminución de la masa muscular y fuerza, pérdida de masa ósea…, con un aumento significativo del riesgo cardiovascular y con ello de la morbi-mortalidad y de la calidad de vida.

Se ha visto, también, que los niveles plasmáticos de testosterona son más bajos en hombres sedentarios que activos y en los obesos que en los que tienen normopeso.

Se sabe que el éxito, aumenta la testosterona e incluso la actitud y la postura que adopta un hombre influyen sobre su concentración.

La terapia hormonal sustitutiva (como se hace con los estrógenos en la menopausia) podría ser uno de los tratamientos de este déficit. Se puede hacer con testosterona en cremas, parches, inyecciones…pero como en muchas otras áreas de la medicina es una praxis controvertida, por lo que se debería prescribir, obviamente siempre bajo control médico, de forma personalizada valorando todos los factores de riesgo individuales.

Lo que si podemos hacer, sin efectos secundarios, es llevar un estilo de vida saludable con: [fancy_list style=”arrow_list” variation=”teal”]

  • Una alimentación cuya referencia sea nuestra Dieta Mediterránea (frutas, verduras, pescado, legumbres, aceite de oliva…), rica en antioxidantes (unas nueces,  una copita de vino tinto, un té verde, un trocito chocolate al 70-80% de cacao…todos los días) y que nos permita mantener un peso saludable.
  • Un ejercicio regular de acuerdo a las condiciones individuales y al entrenamiento de cada persona. Integrar en la vida diaria el andar, subir escaleras…y, cómo mínimo 2-3 veces/semana hacer un ejercicio físico (gimnasio, pádel, correr….)
  • Una buena gestión emocional con un buen control del estrés, una actitud positiva y una mejor autoestima entre muchas otras cosas. Sacar tiempo para hacer cosas que nos gusten, para relajarnos, para disfrutar de las personas que nos rodean…y dormir las horas necesarias.

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Con estos simples, pero importantísimos, hábitos se puede disminuir de una forma muy significativa el riesgo cardiovascular y aumentar la calidad de vida.

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