Nutrición

Consejos para no engordar en verano

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  • ¿Coges 2 ó 3 kilitos en  vacaciones?, ¿evitas ir al chiringuito para no acabar con las patatas fritas y el pescaito?, ¿Te tomas un helado pensando: “un momento en la boca y toda la vida en la cadera”?…pues bien, vamos a intentar dar una serie de consejos, para que la respuesta a estas preguntas sea: NO.

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Lo más importante que hay que tener en cuenta, es que vacaciones no, necesariamente, significan excesos, podemos disfrutar de la comida sin necesidad de coger unos kg.

Para entender porque engordamos, podemos  comparar las calorías con el dinero. Tenemos una “cuenta abierta”(como la del banco): cualquier cosa que como, se añade a mi cuenta y cualquier cosa que gasto (actividad física) sale de mi cuenta, por lo que controlando mínimamente lo que entra y aumentando ligeramente lo que sale, será fácil cuadrar “las cuentas”, es decir mantener el peso.

Ningún alimento engorda o adelgaza, todos tienen sus calorías que multiplicadas por la cantidad que tomamos, se añaden a nuestra “cuenta”, y para esto, no hace falta saber cuántas calorías tienen exactamente cada alimento. Sabemos que el bacón tienen muchas y el jamón de York, menos, y esto es suficiente. Y recordar: “No engorda el bombón, engordo yo cuando me lo como”.

Aprender a “administrar las calorías”. Igual que no podemos gastarnos todo el dinero que querríamos, tampoco podemos comer todas las calorías que querríamos, por lo que es necesario elegir en cada momento lo que más nos apetece pero renunciando a otros alimentos que podremos tomar en otro momento.

Compensar”: cuando comamos “algo más” deberíamos intentar compensar después, bien comiendo menos o haciendo algo más de ejercicio. Por ejemplo que me apetece un helado, pues me voy a la heladería dando un paseíto y vuelvo dando otro. Las calorías del heladito, se habrán “quedado” en el paseíto

Cuidado con todo lo que termine en “it@”: son pocas calorías pero las consumimos todos los días e incluso varias veces al día. Por ejemplo: la “cucharadita” de azúcar en el café, la “galletita”, el “trocito” de pan….

En cada comida hay que saciar el hambre física y psicológica, y esto se consigue cuidando la presentación de los platos, poniendo bien la mesa, dedicando tiempo al “momento comida”…

El ejercicio es acumulativo, podemos ir a comprar el periódico andando, subir las escaleras, cada vez que nos bañemos nadando  un poquito….todo sumará y al final del dio habremos gastado muchas calorías, que nos vendrán muy bien para gastarlas en algo que me apetezca.

Todo lo que es estresante, no se mantiene: cuando muchas veces decimos no, no, no…a un alimento, antes o después llega el día que decimos si y lo tomamos en exceso. “Más vale un bombón de vez en cuando, que no la caja entera cuando no puedo más”.

Celebrar, descansar, divertirse,…no son sinónimos, necesariamente, de comer. Podemos buscar alternativas a quedar o ir a comer: dar un paseo, ir a un espectáculo, hacer una excursión…

En resumen, con un poquito de cuidado que tengamos a la hora de comer y con un poquito que aumentemos nuestra actividad física, podremos disfrutar de unas buenas vacaciones, con todo lo que ello implica, sin tener los “efectos no deseados” de las mismas.

¡¡¡ Buen Verano!!!!!

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