Antiaging

Fotoprotectores solares

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  • El sol es esencial para la vida y básico para el funcionamiento del organismo. Además de regular la actividad hormonal, el metabolismo y los biorritmos (los periodos de actividad y descanso), es el elemento necesario para que el cuerpo produzca la vitamina D.

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El sol emite una gran gama de rayos entre ellos están los rayos UVA u UVB que son los rayos ultravioletas responsables de los efectos nocivos del sol. La cantidad de radiación que llega a nuestra piel depende de la altitud, latitud del lugar donde nos encontramos, estación del año, espesor de la capa de ozono….

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  • El bronceado es el resultado del daño infringido a la piel. La melanogénesis, el proceso por el cual se forma la melanina que sirve para proteger las capas más profundas de la piel de las agresiones de las radiaciones ultravioletas.

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Lo más característico del daño solar es el envejecimiento, por aumento de los radicales libres en la piel, las reacciones de fotosensibilización y el melanoma al ocasionar mutaciones en el ADN que van a producir defectos en la producción de proteínas pudiendo llegar a transformar la célula en tumoral.

Según nuestro color de ojos, piel y pelo tendremos un fototipo más o menos alto. El fototipo es la capacidad de la piel para asimilar la radiación solar. Su clasificación va de I a IV, siendo I, las pieles claras y VI las pieles de color. Los fototipos más bajos, se queman fácilmente, apenas se broncean y suelen sufrir reacciones alérgicas al exponerse de forma prolongada al sol por lo que necesitan mayor protección para evitar estas complicaciones.

En España tenemos una exposición muy alta, y no solo en verano, al sol lo que puede conllevar un importante riesgo. Por ello es necesario, además de disminuir en lo posible la exposición, el uso de cremas con fotoprotección

Estudios recientes han demostrado que el correcto uso de protectores solares disminuye en un 40% el riesgo de desarrollar un carcinoma espinocelular y reduce también en un 24% el desarrollo de lesiones precancerosa. Deben emplearse de forma abundante en todas las zonas expuestas al sol (no olvidemos los labios, orejas, manos…) con la piel limpia y seca y unos 30 min antes de la exposición, repitiéndola frecuentemente. Debe ser de un alto factor de protección y, si nos vamos a bañar, resistente al agua.

Estas junto con la toma de antioxidantes, pueden disminuir e incluso evitar los inconvenientes de la exposición solar.