Nutrición

Estrés y obesidad

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  • Todos hablamos de estrés,  pero… ¿sabemos lo que es?: el estrés es una reacción fisiológica del organismo para adaptarse y defenderse de una situación que se percibe como amenazante, es pues, un mecanismo de supervivencia y por lo tanto positivo y necesario. El problema viene cuando se produce de una forma exagerada en intensidad y/o tiempo, lo que conlleva  una sobrecarga para el organismo que le puede hacer, incluso, enfermar. Numerosos estudios avalan la relación directa entre estrés y enfermedades cardiovasculares (hipertensión, angina, infarto…) u  obesidad entre otras.

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El estrés puede producir un aumento de peso por distintos mecanismos[fancy_list style=”arrow_list” variation=”teal”]

  • Aumenta la  secreción de una hormona, el cortisol, que va a producir un  mayor acumulo de grasa y enlentecimiento del metabolismo.
  • Apetencia por alimentos más grasos y dulces y por tanto con un alto contenido calórico.
  • Aumento de la ingesta como recompensa ante situaciones displacenteras (rabia, tristeza, miedo…) que suelen estar íntimamente ligadas al estrés.
  • Dedicarle poco tiempo al acto en sí de comer (frecuente en las personas estresadas) va a hacer que se coma de forma rápida y esto suele llevar a comer más que si se come lentamente.
  • Las personas estresadas, suelen dedicar poco tiempo a su alimentación (hacer la compra, cocinar…) por lo que van a comer de forma poco saludable.
  • Dormir poco y no tener un sueño reparador, que ya de por sí puede ser un factor que contribuya al sobrepeso

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Como podemos tratarlo[fancy_list style=”arrow_list” variation=”teal”]

  •  Identificando la situación que nos provoca estrés o emoción displacentera para que cada vez que suceda poder evitar sus consecuencias.
  • No comer de forma compulsiva ya que solo provocara un sentimiento de culpabilidad que, para castigarnos a nosotros mismos por haber hecho algo que no queríamos, nos hará comer más…entrando en un círculo vicioso.
  • Haciendo ejercicio de forma regular y si es posible a diario que hará que se segreguen endorfinas que nos ayudaran a sentirnos  y a dormir mejor. Además aumentara el consumo calórico lo que nos ayudara a compensar algún “exceso”.
  • Dormir lo suficiente.
  • Hacer todos los días pequeñas cosas que nos gratifiquen y nos gusten.
  • No querer controlar todo lo que nos rodea, hay cosas que no dependen de nosotros y  a las que  no vale la pena dedicarle un segundo.

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Como resumen, podemos decir que  es importante ser conscientes del estado emocional en el que estamos, saber regularlo para ser conscientes de lo que comemos, de cómo comemos y de porque lo comemos.

Nutrición

Ácidos grasos Omega 3 en tu dieta

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  • Los ácidos grasos Omega 3 son ácidos grasos esenciales, es decir nuestro organismo no los puede sintetizar por lo que es necesario que se obtengan con la alimentación. La ingesta de los mismos, parece producir una disminución del riesgo de enfermedad coronario e infarto, reduciendo la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos.

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Los ácidos Omega 6 son también esenciales y compiten con los Omega 3, por lo que un exceso de unos hace que no se metabolicen los otros, por lo que se deben ingerir guardando una proporción entre ambos.

Los Omega 3 se encuentran fundamentalmente en el pescado azul y en menor concentración en algunos aceites vegetales y en las nueces.

Los Omega 6 son más abundantes en los aceites vegetales que se usan habitualmente en la bollería, patatas fritas, alimentos precocinados…Por esto, actualmente la ingesta de Omega 6 es demasiado elevada y la de Omega 3 escasa por el bajo consumo de pescado.

También se ha visto que las carnes provenientes de animales criados con pasto son más ricas en Omega 3 que las de los criados con pienso.

Una dieta rica en pescado azul (salmón, sardinas, arenques…), tomándolo mínimo 2 veces a la semana, aceite de oliva, legumbres, frutos secos y baja en alimentos precocinados, bollería industrial…haría que la proporción entre Omega 3 y 6 se acercara a la aconsejada.

El documento español sobre “Grasas en la dieta y salud cardiovascular” dice que para mejorar el perfil graso de nuestra alimentación se aconseja un aporte adecuado de pescados y carnes magras. En niños y mujeres embarazadas se deberían tomar hasta 4 raciones de pescado a la semana, evitando aquellos que tengan altas concentraciones de mercurio como el atún grande, el pez espada y el tiburón.

Por todo esto, podremos decir que la suplementación con Omega 3 será válida siempre y cuando el aporte mediante la alimentación sea escaso. Sera siempre más agradable tomar pescado que ingerir pastillas, además de que le pescado contiene otros nutrientes importantes para nuestra salud como proteínas de alto valor biológico, yodo y otros minerales y vitaminas.

Y por último decir que nuestra Dieta Mediterránea rica en pescado, legumbres, frutos secos, aceite de oliva…cumple, una vez más, todas las características para ser la dieta más saludable que existe en este momento habiendo sido nombrada por la UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.